• Aparece La Niña débil y da inicio a la zafra de la transición

    La presente campaña agrícola 2017/18 fue calificada de transición, debido a la aparición del fenómeno climático La Niña, cuyo nivel de intensidad es débil, por lo que sería incapaz de generar fuertes mermas en la presente zafra de verano, según las proyecciones agroclimáticas presentadas a la prensa por el Ing. Agr. Eduardo Sierra, experto agroclimático argentino, asesor de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
    Describió que esta campaña agrícola de transición (2017/18), en la que aparece La Niña (leve), conecta la anterior zafra 2016/17 -caracterizada por la buena humedad que ayudó a lograr altos rendimientos y una producción récord de soja- a la campaña 2018/19 en la que se presentarían niveles de seca que podrían afectar el desarrollo de la producción agrícola.
    Sierra dijo que en octubre pasado se inició un periodo bastante lluvioso y en noviembre hubo moderadas precipitaciones. En cambio, durante los primeros 20 días de diciembre se presentó una sequía importante, dando paso luego a las lluvias que llegaron en tiempo oportuno para salvar las parcelas de los cultivos de verano que están ingresando a la etapa de cargado de granos, en su gran mayoría.
    Entre los niveles fluctuantes de precipitaciones también hubo episodios de calor, vientos y tormentas, razón por la cual se secó la capa superficial del suelo, lo que afectó el desarrollo de los cultivos.
    Comentó que en el Chaco, preferentemente en la zona de cultivo de las colonias menonitas, aún no se repuso la humedad deseada, aunque en la parte superficial está presente. Por su parte, en la región Oriental, en donde está la principal zona agrícola de Paraguay, no hay humedad en la superficie, pero existen reservas en el suelo debido a las buenas lluvias anteriores.
    “Esto genera la incertidumbre sobre el resultado de la campaña porque estamos teniendo lluvias que no son menos que el promedio normal, pero son irregulares”, indicó.
    Expresó que se espera que durante los meses de enero y febrero se registren lluvias que ayudarán a cubrir las necesidades de los cultivos, aunque no habrá excedente de humedad. “Estas lluvias serán suficientes. Sumadas a una buena tecnología y buen manejo, se puede llegar a buen término esta campaña”, acotó.
    La gran preocupación se traslada al mes de marzo, cuando se podría acentuar La Niña, dando paso a una etapa sin precipitaciones en pleno desarrollo de los cultivos de entrezafra (maíz y soja).
    Concluyó su exposición señalando que para la campaña 2017/18 se observa un periodo regular de lluvias, pero sí genera un alto nivel de incertidumbre la zafra 2018/19, porque existen antecedentes estadísticos de estos eventos en años anteriores. “Se tuvo El Niño fuerte, una Niña débil (como sería la presente zafra) y una Niña fuerte, que podría darse en la campaña siguiente. Son varios los periodos en los que se registraron estos comportamientos del clima”, resaltó.